El marinero' es una canción que nació en Barranquilla y que está empezando a sonar en Cartagena y en otras ciudades del país.
Con ella, Twister quiso rescatar los ritmos de las primeras champetas que sonaron en la ciudad y mezclarlos con los característicos de lo que los nuevos exponentes de este género han llamado champeta urbana.
Con ‘El marinero’ también viene un video que estrenó el lunes a través de sus redes sociales y con el que espera seguir llegando a nuevas audiencias en las ciudades de Colombia que antes no se escuchaba champeta y en las que ahora se ha convertido en un éxito.
“Esto era un sueño que teníamos todos los exponentes de este género, yo también estaba persiguiendo esto. Es algo gratificante saber que la gente está gozando con un género que nació aquí, con gente joven” dijo Twister, resaltando que los cantantes de champeta están trabajando de una forma“Esto era un sueño que teníamos todos los exponentes de este género, yo también estaba persiguiendo esto. Es algo gratificante saber que la gente está gozando con un género que nació aquí, con gente joven” dijo Twister, resaltando que los cantantes de champeta están trabajando de una forma humilde.
El cantante Mister Black aseguró que no es la primera vez que este hombre intenta manchar su nombre y que tiene pruebas que ratifican su transparencia en las composiciones. “Yo no lo conozco, pero hace años me armó un pleito porque según había escrito Trapitos al Agua. Yo soy compositor, El Serrucho es mío, no tengo necesidad de robarle canciones a nadie y tengo pruebas de eso.
sábado, 14 de junio de 2014
Hip hop, dancehall, reggae, ritmos africanos y champeta. Estos son los ingredientes de la champeta urbana, también llamada “champú”, un nuevo subgénero musical que ya es un éxito en la costa, pero que apenas está llegando a Bogotá.
O por lo menos eso nos dijo Kevin Flórez, cartagenero autoproclamado creador de este estilo, con el que busca “llevar la champeta a otro nivel”.
En 2009, canciones como Dame tu amor, Negra o Hierba mala fueron las iniciadoras del género al que Kevin llegó por casualidad. “Yo en realidad hacía más rap y dancehall, pero en el estudio de grabación se me ocurrió meterle champeta a ver qué pasaba, sin pensar que fuera a pegar”.